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Experiencia estética

DasMan · Divulgación

¿Qué ves cuando scrolleas?

Kant, Adorno, Heidegger y cinco filósofos más pensaron la experiencia estética mucho antes de que TikTok existiera. Lo que encontraron te afecta directamente. Esto no es una queja de adultos sobre los jóvenes: es una pregunta sobre qué te está pasando a ti.

Experiencia estética y redes sociales
Imagen de portada · Daasein

Lo que nadie te pregunta

¿Cuándo fue la última vez que miraste algo —una imagen, un video, una canción— sin calcular si ibas a compartirlo, cuántos likes podría tener, o qué pensarían de ti si lo subías?

Si tienes que pensar la respuesta, eso ya dice algo.

Immanuel Kant, en el siglo XVIII, propuso que la experiencia estética —la capacidad de encontrar algo genuinamente bello— requiere lo que él llamó desinterés: mirar la cosa por la cosa, sin segunda intención. No por lo que te reporta, no por lo que te hace parecer, sino porque algo en el objeto te atrapa sin pedirte nada a cambio. Eso que describes cuando dices «me quedé pegado mirando eso» sin poder explicar bien por qué.

Las redes sociales están diseñadas exactamente para lo contrario.


El like como distorsión

Theodor Adorno escribía que la industria cultural convierte el arte en mercancía: un producto estandarizado para gustar a todos y no incomodar a nadie. Él lo decía sobre la radio y el cine de su época. Hoy lo llamarías el algoritmo.

«El arte verdadero posee una negatividad que lo separa del mundo administrado.»

— Theodor Adorno, Teoría estética (1970)

El algoritmo no te muestra lo que te hará pensar. Te muestra lo que ya sabe que te gusta. Y cada imagen que consumes bajo esa lógica —midiendo cuántas veces la repasas, si la guardas, si la mandas— ya no es un encuentro con algo. Es una transacción.

Byung-Chul Han llama a esto el infierno de lo igual: cuando la pantalla solo reproduce lo que ya agrada y elimina lo diferente, lo incómodo, lo difícil de digerir. Y el sistema tiene interés en que nunca desarrolles un gusto propio, porque el gusto propio no se gestiona con un algoritmo.


Lo que se pierde

Martin Heidegger decía que una obra de arte genuina abre un mundo: te saca de tu rutina de sentir y te deposita en una experiencia que antes no tenías. La palabra que usaba es aletheia —la verdad como des-ocultamiento, cuando algo se revela donde antes estaba escondido.

El feed no hace eso. El feed sustituye cada imagen antes de que pueda sedimentar.

Friedrich Schelling pensaba que el arte ocupa ese umbral preciso entre lo finito y lo infinito: la tensión entre la forma concreta y algo que la excede. Las imágenes efímeras que scrolleas disuelven ese umbral —no hay tensión porque no hay permanencia. John Dewey añadía que la experiencia estética plena tiene una consumación, un cierre: como cuando terminas una película y te quedas unos segundos sin hablar. Eso. Lo que el siguiente video corta antes de que ocurra.

Susanne Langer distinguía entre signo y símbolo. Un signo señala directamente hacia algo conocido. Un símbolo artístico abre algo más oscuro y más preciso, algo que no cabe en «me pareció chévere». Un video viral de treinta segundos es casi siempre un signo. Beethoven puede ser un símbolo. La diferencia no está en la duración.


Dos escenas reales

Escena 1 · Lima, Perú

En un taller de fotografía, estudiantes de 14 y 15 años recibieron esta instrucción: elige una sola foto de las que tomaste hoy y mírala durante veinte minutos. Varios no pudieron. No porque fueran incapaces: porque nadie les había pedido antes que se detuvieran así. La lógica del scroll —siempre hay una imagen más— había hecho su trabajo sin que nadie lo hubiera decidido.

Escena 2 · TikTok vs Beethoven

Una profesora puso lado a lado un video viral de TikTok de treinta segundos y un fragmento de Beethoven de la misma duración. Les preguntó qué sentían. Las respuestas frente al TikTok llegaron rápido: «me dio risa», «me pareció chévere», «lo conozco». Frente a Beethoven costó más. Pero lo que llegó cuando llegó era otra cosa: más profundo, más difícil de nombrar, más real.

El TikTok era un signo. Beethoven era un símbolo. No mejores ni peores como sensaciones inmediatas. Distintos en lo que abren.


No es el teléfono

No se trata de dejar las redes: se trata de saber qué te están haciendo mientras las usás.

Allan Kaprow —el artista que inventó los happenings, performances donde la vida cotidiana se vuelve arte— pensaba que cualquier acto puede tener dimensión estética si hay presencia real en él. Eso incluye lo que hacés en TikTok. Pero solo si estás ahí de verdad, y no ejecutando una pantomima de vos mismo para un algoritmo.

La sensibilidad que no se demora nunca en nada termina sin saber qué siente. Eso no es una metáfora. Es lo que le pasa al juicio estético cuando nadie lo ejercita.

¿Cuánto tiempo necesitás para saber si algo es bello de verdad?

DasMan · Daasein, Lima

Referencias filosóficas ↓
  • Adorno, T. W. (2004). Teoría estética. Akal. (1970)
  • Dewey, J. (2008). El arte como experiencia. Paidós. (1934)
  • Han, B.-C. (2012). La sociedad del cansancio. Herder. (2010)
  • Han, B.-C. (2015). La salvación de lo bello. Herder.
  • Heidegger, M. (2010). Caminos de bosque. Alianza Editorial. (1950)
  • Kant, I. (2004). Crítica del juicio. Alianza Editorial. (1790)
  • Kaprow, A. (1993). Essays on the Blurring of Art and Life. UC Press.
  • Langer, S. K. (1967). Sentimiento y forma. UNAM. (1953)
  • Schelling, F. W. J. (1999). Filosofía del arte. Tecnos. (1802)